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lunes, octubre 18, 2010

AnnA, la Vampiresa

Novela Vampíresca, por Miguel Álvarez Morales

Capítulo IV “Entre Sombras”.


A la mañana siguiente ansiaba, necesitaba, deseaba volver a la normalidad, hacer las cosas de siempre, tener una vida normal, una vida mortal. AnnA seguía desaparecida, fuera y al mismo tiempo dentro de mi vida, pero no podía permitir que esa situación gobernara mi existencia, tenia que salir y así lo hice.


Regresé a mis acciones cotidianas, mis estudios, las clases a mis chicos, mis clases de salsa, ir a los espectáculos y actuaciones de mis amigos, todo era ya normal, nada había sabido de ella en semanas y mi vida, por fin, era una vida mortal.


Una vida normal, una vida normal, ¡Una mierda! No salía de mi mente, era la reina de mis noches, la dueña de mis días, recordaba su penetrante mirada, la palidez de ser, el negror de sus cabellos, lo afilado de sus uñas...


Contaba los días, horas y minutos sin saber de ella, seis, seis eran ya los días y seis sus noches en las que de ella nada había sabido, cuando al séptimo día, pensé haber perdido la razón. No lo podré olvidar jamas, eran las tres y cincuenta minutos de la madrugada, las calles estaban desiertas, yo regresaba a casa cuando de repente, una sombra cruzo tras de mi, al girarme nada vi, seguí caminando, ahora algo más rápido, cuando el viento, entre susurros, trajo su voz hasta mi: “ya estoy aquí” No lo podía creer, tenían que ser imaginaciones, juegos absurdos de una mente sugestionada ¿Cómo iba ella a estar aquí?, ¿Cómo iba el viento a hablarme? No podía correr más, el corazón me iba a explotar, veía su sombra en cada rincón, el murmullo de su voz tronaba en mi cabeza cuando nuevamente oí: ”Tranquilo, no corras, nada tienes que temer de mi” “Tranquilo, no corras, no puedes escapar a tu destino”.



Al entrar cerré rápido la puerta y como si volara subí los escalones hasta mi dormitorio, allí, cerré la puerta y creí estar en paz: “ Uf, sin problemas, los vampiros no pueden entrar sino son invitados” me decía a mi mismo para tranquilizarme, aunque aquel extraño murmullo cada vez más fuerte sonaba en mi cabeza: “ Amore”, “Miguel”, “ No lo dudes más, liberate, expande tu ser, se uno con la noche, domina las tinieblas y a los seres infrahumanos, no seas mas un hombre, conviértete en un Dios”. Gritaba, lloraba, no sabía que hacer, solo quería que esos estruendosos sonidos salieran de mi, solo quería ser normal. Cerré los ojos con todas mis fuerzas, queriendo así calmar las voces de mi interior, pero al abrirlos, al abrirlos ella estaba allí, de pié, como si de una estatua se tratase, inmóvil, mirándome fijamente como un león fija la mirada en su victima. El miedo me paralizó, no podía moverme, ni siquiera articular palabra alguna, cuando al fin ella dio el primer paso: “ ¿Me puedo sentar aquí a tu lado, amore? ¿Qué miedos tienes? ¿Acaso no es esto lo que has soñado toda la vida? Habla, contesta, dime algo”. Nada, nada podía decir, no podia ni pestañear, el miedo había paralizado por completo hasta el ultimo musculo de mi ser, la notaba inquieta, hasta hubiese jurado que temerosa, intranquila, pero nada, nada había que yo pudiese hacer para articular palabra, ¿Sería ese mi ultima noche? ¿Era ese el fin de mi vida, el principio de la eternidad?.


“ AAAAAAHHH QUE TE MUERDO” me gritó, con tanta fuerza que me hizo saltar de la cama y colocarme en pié frente a ella, “ No por favor, no me mates, aún no quiero morir” e instantes después, AnnA, estaba partida de la risa, sentada en mi cama mientras yo temblaba ante su presencia. “Hostias, menos mal, ya pensaba que no sabías hablar”, díjome ella.


AnnA, la Vampiresa

Novela Vampíresca, por Miguel Álvarez Morales

Capítulo III “AnnA”.


Busqué, investigué, removí cielo y tierra para encontrar respuesta a mis preguntas, pero todo parecía en vano, no había manera, Georgia no tenía consulado en España y con las guerras muchos de los documentos se habían perdido, pero entonces recordé, ¡Ajedrez!, algo tan grande y tan bello no aparece o desaparece de tu vida por años que vivas y así lo hice. Recorrí las hemerotecas, las bibliotecas, tiendas de antigüedades, todo, todo hasta que en un torneo jugado allá por el año 1500, había una joven jugadora, de gran parecido con AnnA.


Anna resultó ser una joven georgiana, nacida en pleno corazón de Kazbegui, hija del conde Urozvili y gran jugadora de ajedrez ¿Pero cómo se convirtió en vampiresa? ¿Dónde sucedió?


Ahondando en la vida de la joven AnnA llegué a su crónica mortuoria: “ La apuesta joven de negros cabellos AnnA, hija del conde Urozvili encontrada muerta en Francia con su amigo, el campeón de campeones y galán de la corte Jobava” ¿Muerta? ¿Francia? ¿Jobava? ¿Quién era Jobava? La crónica seguía: “Durante la participación en un evento de ajedrez, a nivel mundial, en un recóndito monasterio francés, situado en los Pirineos, fue hallada la joven y su acompañante, Jobava, sin gota alguna de sangre y con extrañas incisuras en la zona de la aorta” ¿Si Anna era ahora un vampiro, lo era también Jobava? ¿Habría sido todo una trampa? ¿Sería Jobava realmente su maestro y asesino?


Eso posiblemente nunca lo sepa, pero lo que si sabemos son las extrañas circunstancias que rodearon las muertes de ambos. Cuentan aún las historias populares que corría el año 1523 y que desde la apertura por parte de la Iglesia Católica de un antiguo monasterio de los Pirineos, la mano de Satanás merodeaba cada noche aquel tranquilo lugar. Las cosechas se marchitaban, los animales enfermaban y morían, los hijos no llegaban a nacer, y los jóvenes aparecían muertos, sin gota alguna de sangre en su cuerpo, ¿Sería un vampiro? ¿Habrían despertado al primer vampiro? ¿Fue este ser el creador de AnnA?


Necesitaba saber más y la crónica mortuoria ya poco más decía: “ El cuerpo de ambos jóvenes será llevado a Georgia donde se enterrara por el rito Ortodoxo” Eso, solo eso, ¡No lo podía creer! ¿Donde fue enterrada? ¿Como trasladaron los cuerpos? ¿Llegaron? La verdad todas esas preguntas no tenían sentido, era imposible comprobarlo, 500 años son demasiados.


Tras estas averiguaciones intenté, sin éxito, conciliar el sueño, pero me resultaba imposible, no lo podía creer, en pleno siglo XXI me había topado con una autentica vampiresa y al parecer podía no ser la única. ¿Donde se habría metido? ¿Estaría buscándome? ¿Pensaba matarme? ¿Quizás convertirme? ¿Por qué a mí, qué habría visto en mi?


Y entre duda y duda caí rendido en un profundo sueño.


sábado, octubre 16, 2010

AnnA, la Vampiresa

Novela Vampíresca, por Miguel Álvarez Morales

Capítulo II “La Espera”.


En mucho tiempo nada supe de ella, parecía haber desaparecido de este mundo, eso si, dejando tras de si un rastro de confusión en mi ser. ¿Era una auténtica Vampiresa? ¿Dónde se había metido? ¿Cómo, qué ha venido a por mi? ¿Pensaba matarme? Noche tras noche estas preguntas atormentaban mi existencia, no podía dormir, no salía a la calle, parecía un muerto en vida sumido en la más profunda depresión, ¿Me habría mordido y no me entere?. Cada día aún mas pálido, las noches en vela, pensando, me dejaban sin dormir hasta que mi cuerpo exhausto caía rendido con los albores del alba. Todo daba vueltas en mi cabeza, me estaba volviendo loco, ¿Qué podía hacer?.

Fueron pasando los días, sin solución para mi, aterrado con la llegada de ese instante en que AnnA volviese a por mi, cuando al conectar una noche mi computadora vi el siguiente mensaje: “Pinza Asesina quiere agregarte a su red.” Desconecte el ordenador y no volví a encenderlo ese día. ¿Cómo que agregarme a su red? ¿Pinza Asesina? ¡Paranoias, Paranoias! Me gritaba a mi mismo una y otra vez.



Aquella fue de todas , sin duda, la peor noche de mi vida.

En la mañana siguiente conecté el portátil y acepte la invitación. Inmediatamente después entre en sus blogs, su facebook, sus perfiles, no había duda, era ella, AnnA estaba estrechando su maléfico cerco sobre mi ser y yo, de forma incomprensible la dejaba. Mi asombro no cesaba de crecer, ¿Qué había sido del código vampírico? ¿Cómo esta chica tenía todo lleno de fotos suyas mostrándose como lo que era, la última vampiresa viva?

Mi incertidumbre crecía y crecía, la espera para saber más sobre ella hacía a mil latir mi corazón y ella lo sentía.

En una de esas noches en las cuales el sueño no podía conciliar, decidí conectarme para matar el tiempo. Al encender mi msn, ella me habló: “ Amore que tal, ¿Cómo estas? Yo estoy en México, pero tranquilo, pronto regresare y nos veremos”. ¿Amore, qué era eso de amore? ¿Regresará, nos veremos, ¡Pronto!?. No sabía que hacer, ¿Le contestaba o no? Y si contestaba que ponía para que ella no notase mi miedo. Nada me dio tiempo a hacer, mientras dudaba, nuevamente ella escribió: “ Tranquilo amore, tus dudas son ahora mías, tus temores mi alimento, tu latir mi motor, aquello que sientas yo lo sentiré contigo, lo que te dé miedo nos hará más fuertes, ahora los dos somos solo uno y jamás volveremos a saber el significado de la palabra soledad”. Cerré tan fuerte la tapa de mi portátil que casi lo destrozo. ¿ Lo que siento, lo siente? ¿Sabe el miedo que tengo? ¿Mis dudas, mis más oscuros pensamientos? ¿Somos solo uno? ¿Qué quería decir con ello? ¿Estaba hechizado, hipnotizado, dominado...? ¿Cómo podría ella, a doce mil kilómetros saber lo que siento?

Nada pude hacer esa noche, ni el día siguiente, solo una cosa rondaba mi mente una y otra vez, ¿Me conecto o no me conecto? Y así pasaron las horas unas tras otras, hasta caer la noche. El miedo era grande, pero el ansia de saber aún más y haciendo acopio de todas mis fuerzas, nuevamente abrí, lo que ya era para mí, mi puerta al mundo de los muertos.

¡Ni rastro!, nuevamente había desaparecido de mi vida, rondaban las 3 de la mañana cuando harto de conversaciones banales con mis “amigos” de siempre, sin saber nada de ella, me acosté. Más que aliviado de pensar que AnnA, por fin se había olvidado de mí, sentía en mi interior un vacío, la necesidad de hablar con ella, de saber más de su mundo, ¿Quién era? ¿Dónde había nacido? ¿Cuánto tiempo llevaba haciendo esto? ¿Cómo localizarla? Y lo más importante, ¿Cómo se mata realmente a una vampiresa?

jueves, octubre 14, 2010

AnnA, la Vampiresa

Novela Vampíresca, por Miguel Álvarez Morales

Capítulo I “El Encuentro”.



Las vueltas del destino son infinitas y sus caprichos miles, pero jamas hubiese podido imaginar, lo que mi destino me tenía preparado.

Todo comenzó hace ya 3 años en una fría mañana de invierno, algo tópico, de no ser, porque en Almería nunca hace frío, jamas hay mareas y raramente te encuentras envuelto en un aire frío, tan frío que parece helarte el alma y aturdirte los sentidos con solo respirar.

No olvidaré jamas aquel día, ni a aquella chica, jamas en mil años que viva, podré olvidar ese dos de Enero, esa mañana que sería para mi, comienzo y fin de sentidos, sentimientos, anhelos y deseos, ese día que haría de mi, lo que hoy soy.

Yo era un joven alocado con dos pasiones en su vida, el ajedrez y devorar libros, tesis, artículos, todo, todo lo que estuviese relacionado con la orden vampírica y como dicen: “ten cuidado con lo que deseas, pues puede convertirse en realidad”.

Aquella mañana, como cada año en ese día, me dirigí a jugar uno de tantos otros torneos de ajedrez, cuando al entrar al hotel, pude verla, sabía que era ella, al igual que sabía que no podía serlo. Era como en los libros, igual que los artículos, su pelo negro como la noche caía liso sobre su ser, blanco como el día, era el contraste más bello que jamas he visto, sus ojos, negros como un cielo sin luna, llenos de vida, parecían haber vivido mil entierros, haber visto guerras, plagas y victimas y parecían haber disfrutado con ello. ¿Había perdido la razón? ¿Una vampiresa? Era imposible, ¡Era de día y los vampiros no existen!

Conseguí pasar inadvertido para ella, o eso pensé yo, hasta que horas siguientes mi amigo y entrenador el gran Mihai de Rumanía me dijo: “Cuidado Miguel, las chicas georgianas tienen una belleza mortal” ¿Georgianas? ¿Dónde estaba eso?. Poco después, al terminar la primera partida, conecté mi ordenador para buscar información, Georgia era un pequeño país en guerra con Rusia a unos 4000Km de España, ¿Que hacía tan lejos de casa, una chica tan joven? La curiosidad me estaba matando, ¿Se habría fijado en mi? ¿Sería una vampiresa? ¿Como averiguarlo sin que me comiera? La respuesta fue sencilla, solo tuve que esperar. En la hora de la comida, se sentó a nuestra mesa.

El día paso, no me lo podía creer, me estaba dejando llevar por una idea infantil, la existencia de los vampiros y no iba a consentir que eso pasara, el miedo no dominaría mi ser y por ello decidí hablarle, o seo creí yo. Nada mas juntarnos a desayunar me fije que apenas había comido y haciendo memoria el día anterior casi ni comió, ni cenó, ¿Como podía mantenerse sin comer? Las dudas cada vez más atormentaban mi ser, pero entonces, entonces todo volvió a ser normal, mi amiga Patricia llegó y nos presento: “ Miguelito potorro loco, cariño mio,osito querido, te presento a mi amiga Anna, ella es una gran ajedrecista, no como tu que tienes a Mihai negro porque no aprendes nada” ¿Como iba ella a ser vampiresa siendo amiga de la cosa mas viva y jugosa del torneo, Patricia? Todo ya tenía sentido, esta chica era de poco comer, vegetariana posiblemente y las georgianas, que nunca antes había visto una, serían chicas blancas de piel...ains pensé, como es posible Miguel a tu edad y creyendo en vampiros...

El torneo siguió sin sobresaltos, por lo menos para mi, exento de todo, disfrutando de esta nueva compañía que me hacía estar siempre alerta y atraía de una forma mas mística que carnal, aun que con deseo al mismo tiempo. Era nuestra última noche y decidimos salir a beber y cantar Patricia, Anna, Perez (Un chico amigo de Patricia, gran persona, no se que ha sido de el, no lo he vuelto a ver) y yo, quedamos a la media noche en el hall del hotel y Patricia no se presentó, la llamamos varias veces pero nadie contestaba, así que decidimos ir sin ella a pasar un rato alegre y divertido.

A la mañana siguiente, en la entrega de premios final del torneo, Patricia no apareció, su cuerpo había sido encontrado ahogado en la bañera, completamente desangrado, mientras sonaba de fondo Enrique Iglesias en un pequeño magnetófono extranjero. ¿Desangrado? ¿Enrique Iglesias? ¿Anoche?

Mi mente enloqueció, todas mis dudas, todos mis pesares, mis inquietudes, todo cobró sentido, ¡Había sido Anna! Era una vampiresa, la noche del asesinato no paraba de tararear una extraña canción, la misma que sonaba en aquel antiguo magnetófono. Sin pensármelo como guiado por mismo Lucifer me fui en su búsqueda y al agarrarla por el brazo, un frío aterrador inundó mi ser y congeló mi alma, me encontraba paralizado sometido a su dominio cuando me dijo estas palabras: “da aha, rac ase mgznebared gsurda, rasac ase elodi, movida SenTan”.

Tras oír esa extraña frase impronunciable desapareció. Raudo me dirigí en busca de Mihai que todo lo sabe y me la tradujo: “Aquello que tanto anhelas ha venido a por ti “.